Humildad & Reciedumbre

A juzgar por la tosca apariencia física exterior y por la persistente ordinariez del atuendo cotidiano, es fácil imaginar la rústica personalidad casera del individuo, en la apacible estancia de su hogar de barro y tejas.
Resulta un poco difícil imaginar conmoción alguna proveniente de una escena hogareña de este hombre llegando del trabajo y siendo recibido por la amada compañera o el adorado retoño. No es cuestión de poner en duda la existencia de sentimientos nobles de este ser humano hacia los seres queridos, sino que, "no conchaba" para nada, esa posible faceta, con la recia personalidad de este personaje bariquisero.
Su nombre es ya en El Bariquí y sus alrededores, un sinónimo del vocablo trabajo. Decir CHEYO, es lo mismo que decir trabajo duro, agotadora labor y, por añadidura, resistencia y guapeza en las condiciones climáticas más adversas de trabajo a la intemperie.
Su nombre es un sello de reconocido prestigio en el ambiente laboral bariquisero. Un aval suficiente que garantiza la calidad del trabajo y justifica la retribución económica del mismo. Su mano de obra es altamente cotizada llegándose a contratar por largos períodos de tiempo con pago anticipado para asegurarse de sus demandados servicios.
Es una referencia modelo que sirve de patrón al momento de calibrar el temple de un jornalero común y corriente. Con la venia asnal, se ha llegado a definir a Cheyo como "un burro para trabajar".
El más cerrado e intrincado rastrojo de la xerófila geografía del municipio Zamora, tiembla ante la sola presencia de este temible leñador cuando, machete y hacha en mano, barre con su mirada desafiante al extenso contrincante antes de ser doblegado...
El árido suelo cuarteado por interminables veranos e inclementes soles, se abre como mantequilla ante el cuchillo caliente, cuando descarga su vitalidad brutal a través de una chícora o de una barra metálica para sembrar cada estantillo de una interminable hilera perimetral...
Las columnas verticales de madera de puro corazón, se yerguen crujientes ante la descomunal tensión de los alambres de púas ejercida por él, sin el mayor esfuerzo, mientras que las víboras del lugar huyen en desbandada al percatarse de la cercana presencia de este jornalero de certeros métodos de exterminio de reptiles venenosos...
Solo, la falta de claridad para seguir trabajando, lo ponen en cuenta la hora de finalización de la jornada y de que se abre paso el reposo para alimentar y refrescar el cuerpo para la próxima jornada del día siguiente.
No distingue el nombre del día de la semana que transcurre, menos aún, si es sábado o domingo, si es festivo o no. La salida del sol marca el inicio de la jornada de trabajo y, las tinieblas tras su puesta, la culminación de la misma.
Hace algunos años, el centro motor de su sistema circulatorio, le recordó que no es una máquina, aunque tanto se le parezca.
Un desfase del ritmo de funcionamiento del "reloj vital", requirió de la instalación de un mecanismo de ayuda para sincronizar el pulso. Pero, esto no ha sido causa ni motivo de disminución, entrega, y menos aun de retroceso, al contrario, ha sometido a este novísimo adelanto tecnológico de la medicina, a rigurosas pruebas trabajando en condiciones extremas, no consideradas en su diseño por los ingenieros médicos. El Marcapaso ha tenido que adaptarse al ritmo de vida del cuerpo que lo hospeda, en vez del organismo adaptarse al sofisticado aparato electromagnético en su interior.
Eusebio Petit Reyes, universalmente conocido como, "CHEYO" o "MANO CHEYO", es, junto a su única hermana Esther, la descendencia directa de Ramón Petit Petit y Trina Reyes. Es nieto de Eusebio Petit Hernández y bisnieto de Francisco "Chico" Petit González por parte del padre y, por parte materna, es nieto de Nicolasa Olivetti Petit y Gregorio "Goyo" Reyes.
Siendo hijo de Ramón Petit Petit, "Cheyo" viene siendo sobrino de Lina Rosa (la de Concepción Oliva), Luz María (la de Jacinto Salcedo), Matías (la de ADISLAO COLINA) y Francisco "Chico" Petit (Esposo de Ramona Álvarez), el popular "Mano Chico".
Algo tendrá que ver la recia personalidad de "CHEYO" con la de "Mano Chico", un hombre que una vez, se enterró un "espinón" en un pie que le atravesó la suela de la alpargata cuando transitaba por un camino y, retorciéndose del dolor se la sacó y como pudo, la volvió a colocar en su sitio y en la misma posición (paraíta) para que otro se la metiera y no fuera él solo, quien "llevara semejante vaina".
Hoy disfruta "CHEYO" del aprecio y del cariño de buena cantidad de jóvenes y adolescentes del pueblo quienes lo rodean cuando lo ven para escuchar sus anécdotas y cuentos, en su bariquisero, ameno y peculiar estilo. Junto a su vecino del 28, primo, amigo y a menudo compañero de labores, Clemente Corona "Pepo", forman una llave de conversas colectivas que convierten un gran auditorio a su alrededor, oyendo sonreído sus entretenidas historias.
Sin duda, CHEYO hoy disfruta las regalías de una fama y un prestigio ganado y sudado a pulso.
Era asiduo asistente a la Reunión de que Elías (1.991 - 2007) donde participaba activamente relatando sus experiencias, no solo de trabajo sino en la cacería, otro de sus hobbies preferidos.
CHEYO, sin duda, otro gran personaje de la bariquisería.
